La América de Biden: desafíos y posibles estrategias en política exterior

Si sólo tenés 5 minutos:

  • La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca permite preveer numerosos cambios en la política exterior norteamericana. De los múltiples desafíos que deberá afrontar su administración, el más complejo sea quizás recuperar la posición internacional de liderazgo estadounidense y recomponer los vínculos transatlánticos.
  • En materia de seguridad, el reingreso del país en el acuerdo nuclear firmado con Irán en 2015 será una de las prioridades, junto con la situación en Venezuela. Respecto a esta última, la investigadora argentina Diana Tussie vaticina un mayor énfasis en la cooperación con Europa y un renovado diálogo con el Papa Francisco.
  • Finalmente, la guerra comercial con China y el cambio climático también marcarán la agenda económica y política de la administración Biden-Harris. El multilateralismo y la participación en organismos internacionales jugarán, en ambos ejes, un rol central.
Foto: Calla Kessler / The New York Times

La llegada a la Casa Blanca del demócrata Joe Biden permite preveer numerosos cambios en la política exterior estadounidense, principalmente debido a su orientación liberal y su larga trayectoria política y diplomática. Sin embargo, en un escenario internacional complejo, con múltiples conflictos y desigualdades agravadas por la pandemia, su administración deberá enfrentar múltiples desafíos.

1. “Make America lead again”

El Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común, Josep Borrell. Video: EFE.

Uno de los principales desafíos que afrontará la administración de Biden es recuperar la posición de liderazgo internacional de Estados Unidos, luego de cuatro años de aislacionismo y proteccionismo. Sin dudas, no se trata de una tarea sencilla: el gobierno de Trump mantuvo una política exterior bastante unilateral, lo que distanció a norteamérica de sus principales aliados occidentales, especialmente de la Unión Europea (UE).

Asimismo, según informó El País, uno de los objetivos principales de la UE en materia de política exterior es recomponer las relaciones transatlánticas, por lo que la Comisión Europea ya propuso los principales lineamientos de su agenda en común. Se espera que Irán, China, la OTAN y el cambio climático ocupen en ella un lugar fundamental.

Sin embargo, no es posible asegurar un escenario internacional similar al que existía antes de 2016, cuando Obama y Biden ocupaban la Casa Blanca. El mismo Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Josep Borrell, vaticinó cambios significativos en la estrategia del viejo continente respecto a su socio norteamericano.

“La primera línea de Estados Unidos ya no es Europa, está en el Pacífico. Y Estados Unidos miran mucho más hacia adentro. Eso significa que nuestro papel deberá ser completamente distinto al que estábamos jugando desde después de la Segunda Guerra Mundial y para mirar hacia lo que llamamos autonomía estratégica“, afirmó. La UE durmió durante mucho tiempo bajo el paragua protector de los Estados Unidos“.

2. La cuestión de Irán

El entonces secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, junto al canciller iraní, Mohammad Javad Zarif, en una reunión en 2016.

La proliferación de armas nucleares y la expansión de Irán en la región de Medio Oriente ocupan, desde hace tiempo, una posición central en la agenda de seguridad norteamericana. En reiteradas ocasiones, Biden afirmó su intención de reingresar a Estados Unidos al pacto nuclear con Irán, que él mismo ayudó a consolidar en 2015 y del cual Trump se retiró en 2018.

“Teherán debe cumplir estrictamente con el acuerdo. Si lo hace, volveré a unirme al Acuerdo y utilizaré nuestro renovado compromiso con la democracia para trabajar junto a nuestros aliados para fortalecerlo y ampliarlo; mientras rechazamos de manera eficaz otras actividades desestabilizadoras”, afirmó Biden en un artículo publicado en la revista Foreign Affairs.

Sin embargo, las perspectivas para concretar su propuesta de campaña no parecen muy favorables. Por un lado, las sanciones económicas impuestas por Trump a Irán y el asesinato del general Qasem Soleimaini en enero de 2020 tensaron las relaciones entre ambos países a niveles máximos.

Por otro lado, según detalló The Washington Post, abogados que conforman el ala más conservadora del gobierno de Teherán trabajan desde hace semanas para aprobar varias medidas que, en conjunto, obstaculizarían aún más el objetivo declarado de Biden. Entre ellas, se destacan las posibilidades de acelerar la producción nacional de uranio enriquecido y de expulsar a los observadores de Naciones Unidas en febrero, en el caso de que Estados Unidos no levante sus sanciones.

El presidente iraní Hassan Rouhani durante una conferencia de prensa en Teherán. Foto oficial / Reuters.

Asimismo, en mes atrás, en diciembre de 2020, el actual líder iraní Hassan Rouhani aseguró que no aceptaría ninguna condición previa para reingresar al Acuerdo – del que también forman parte los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y la Unión Europea – y que no negociaría sobre su programa de misiles regionales.

“O todos implementarán el Acuerdo tal como está o no lo harán. Si lo hacen, nosotros también lo haremos “, subrayó Rouhani en una conferencia de prensa desde Teherán. “Lo que puede ponerse sobre la mesa es que todos volverán a cumplir plenamente sus compromisos”, agregó.

3. China y el enfrentamiento comercial

El entonces vicepresidente norteamericano, Joe Bien, y el presidente chino Xi Jinping en Beijing, 2013. Foto: POOL New / Reuters

La política comercial y la guerra con China será otro de los desafíos que marcará la agenda exterior de Biden. A diferencia de otros ejes, no se espera en éste una modificación radical respecto a la estrategia de su antecesor, aunque sí quizás un cambio en las formas. En palabras de Borell: “la actitud respecto a China es una cuestión de consenso en EE UU”.

A comienzos de 2020, el entonces precandidato demócrata esbozó sus lineamientos en la materia al plantear una “política exterior para la clase media”, cuyo objetivo declarado es garantizar a trabajadores y compañías norteamericanas una “competencia justa” en la economía global. Para ello, Biden enfatizó en la necesidad de promover un mayor nivel de inversión nacional y una mejor coordinación con los países aliados; criticando el giro proteccionista de Donald Trump.

“China está jugando a largo plazo ampliando su alcance global, promoviendo su propio modelo político e invirtiendo en las tecnologías del futuro”, afirmó. “Al aislarnos de la influencia económica de nuestros socios, Trump ha puesto a prueba la capacidad de nuestro país para enfrentar la verdadera amenaza económica.”

En este sentido, la llegada a la Casa Blanca de quien fuera el vicepresidente de Obama permite pensar en una vuelta al multilateralismo y a una mayor participación de Estados Unidos en las instituciones internacionales. Esto implicará, probablemente, el retorno a un discurso focalizado en la defensa de los derechos humanos y de las instituciones democráticas, que se utilizará para presionar al país asiático.

“La forma más eficaz de enfrentar este desafío es construir una coalición de aliados y socios de Estados Unidos, para combatir los comportamientos abusivos y las violaciones de los derechos humanos de China, incluso mientras buscamos cooperar con Beijing en temas en los que nuestros intereses convergen”, señaló Biden.

De acuerdo con James McBride, editor adjunto del Council of Foreign Relations (CFR), una vez asumida la presidencia el equipo de Biden deberá tomar una serie de medidas en el corto plazo. En su opinión, no se espera que los aranceles impuestos por Trump a China sean levantados de manera inmediata, debido a que para el presidente electo Estados Unidos debe mantener su influencia sobre Beijing. Otros desafíos concretos se vinculan con la necesidad de renovar la Organización Mundial de Comercio (OMC) y su mecanismo de solución de controversias, así como también de retomar las negociaciones con la UE, Kenia y el Reino Unido para el establecimiento de posibles acuerdos comerciales.

Para ampliar: “After Trump: What Will Biden Do on Trade?” (Publicado por James McBride en Council of Foreign Relations, el 13 de enero de 2021)

4. ¿Qué pasa en Latinoamérica? Venezuela y los derechos humanos

El dictador venezolano, Nicolás Maduro. Foto: EFE/ Miguel Gutiérrez

Respecto a la situación en Latinoamérica, para Diana Tussie – directora del área de Relaciones Internacionales de FLACSO Argentina e investigadora superior del CONICET – el triunfo de Biden permite pensar en un horizonte de previsibilidad, con mayores espacios de diálogo y convivencia en la región.

Sin dudas, la cuestión Venezuela ocupará un lugar central en la agenda norteamericana, y en este punto también es posible vaticinar algunos cambios respecto a su antecesor. En diálogo con SQ, Tussie predijo, en primer lugar, la eliminación de las sanciones económicas por motivos humanitarios, así como también la búsqueda de una mayor presión por medios diplomáticos. De acuerdo con la investigadora, la conformación de una coalición junto a Europa y el diálogo con el Papa Francisco serán pilares fundamentales.

Asimismo, según informó The Washington Post, Biden planea no reconocer los resultados de las últimas elecciones legislativas venezolanas – realizadas el 6 de diciembre – en las que Maduro triunfó con una participación de tan sólo el 31% del padrón electoral y la abstención de los principales partidos de la oposición. Según el medio norteamericano, la estrategia del presidente demócrata se centraría en intentar unir a los líderes opositores para aumentar la presión contra el régimen.

En este sentido, Cuba, Rusia e Irán ocuparán un rol fundamental, en tanto constituyen el principal apoyo internacional del gobierno venezolano.

Para ampliar: “Diana Tussie: elecciones en Estados Unidos y su impacto en una Latinoamérica convulsionada (Publicado el 20 de noviembre de 2020 en Statu Quo).

5. Cambio climático y el Acuerdo de París

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Bien. Foto: Gage Skidmore.

La crisis climática es una de las principales amenazas que enfrentará el mundo en la próxima década, por lo que también ocupará un lugar central en la política exterior norteamericana. A lo largo de la campaña electoral, Biden aseguró que, bajo su administración, Estados Unidos reingresaría al Acuerdo de París y lideraría la lucha por la disminución de las emisiones de carbono. Siendo el país el segundo mayor emisor del planeta – sólo superado por China – su compromiso es fundamental.

Sin embargo, expertos argumentan que el retorno norteamericano al Acuerdo firmado en 2015 no es suficiente. Debido a su largo historial de no cumplimiento con las metas ambientales propuestas, en materia climática Estados Unidos debe ganarse la confianza del resto de los países. “Va a involucrar más que simplemente decir que estamos de regreso. Vamos a tener que demostrar que estamos de regreso, y vamos a tener que demostrarlo de manera poderosa “, señaló John Holdren, profesor de política ambiental en Harvard y asesor del ex presidente Obama, al Washington Post. En este último punto, el accionar del Congreso será decisivo.

Para ampliar: “The U.S. will soon rejoin the Paris climate accord. Then comes the hard part.” (Publicado por Brady Dennis en Washington Post en diciembre de 2020).

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