Coronavirus en Brasil: negacionismo y crisis sanitaria.

Si sólo tenés 5 minutos:

  • El pasado jueves, Brasil se convirtió en en el segundo país con mayor cantidad de infectados de coronavirus y víctimas fatales del mundo, superado sólo por Estados Unidos.
  • Los estados más afectados son São Paulo, Río de Janeiro y Ceará. La situación es dramática para los más de 11 millones de brasileros que viven en las favelas y los cerca de 800.000 miembros de comunidades aborígenes de la Amazona.
  • Frente a los números, la respuesta del gobierno nacional ha sido alarmante. Desde los inicios del brote, el presidente desmereció la gravedad de la enfermedad y se opuso a las medidas de aislamiento, lo que llevó a que hoy muchos lo responsabilicen por el estado de la pandemia en el país.
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro . Foto: Marcos Corrêa/PR.

El pasado viernes, Brasil superó al Reino Unido en el número de muertes por coronavirus y se transformó en el segundo país con mayor cantidad de infectados y víctimas fatales del mundo, después de Estados Unidos.

La noticia llegó luego de una polémica disputa entre el Tribunal Supremo de Justicia de Brasil y el gobierno de Jair Bolsonaro, provocada por la decisión de este último de dejar de publicar en el sitio web oficial los datos agregados de casos positivos y muertes en el país desde que comenzó la pandemia. Bajo el argumento de que los números eran “fantasiosos”, las autoridades del Ministerio de Salud nacional se limitaron a difundir el balance diario, aunque luego un dictamen del Tribunal Supremo los obligó a dar marcha atrás con la medida.

En este sentido, la respuesta de Bolsonaro a las nuevas cifras ha sido aún más alarmante. Según detalló el medio Folha de S. Paulo, el mandatario le pidió a sus seguidores que filmaran el interior de los hospitales públicos para comprobar si las camas de emergencia estaban siendo ocupadas, tras cuestionar la veracidad del número de muertes. No se trató, sin embargo, de una reacción sorpresiva: desde los inicios del brote, el presidente desmereció la gravedad de la enfermedad y se opuso a las medidas de aislamiento, lo que llevó a que hoy muchos lo responsabilicen por el estado de la pandemia en el país.

CORONAVIRUS EN BRASIL

El 26 de febrero, Brasil reportó el primer caso latinoamericano de coronavirus. Tres meses y medio después, el país superó los 828.000 casos y las 41.000 muertes, transformándose en el principal epicentro de la pandemia en el continente y en el segundo país más afectado del mundo. Sin embargo, un estudio de la Universidad de Pelotas, ubicada al sur del país, sugiere que los números podrían ser incluso peores.

Según destalla la BBC, los investigadores aseguran que hay seis casos no reportados por cada diagnóstico confirmado en las cerca de 120 ciudades consideradas en el estudio. “El número de personas con anticuerpos es de millones, no de miles”, indicaron los autores en un comunicado emitido el pasado jueves. De este modo, los resultados confirman lo que muchos profesionales de la salud ya sospechaban: en Brasil, el virus circuló sin control durante mucho tiempo.

El mapa elaborado por el New York Times confirma que, hasta el momento, el estado más afectado es São Paulo, con cerca de 168.000 casos positivos y más de 10.000 muertes. En segundo lugar, se ubica Río de Janeiro, con más de 77.700 infectados y 7.400 muertes; seguido de Ceará, con cerca de 75.700 enfermos y 4.790 víctimas fatales.

Ante estos números, es importante considerar que cerca de 11 millones de brasileros viven en favelas, en condiciones de hacinamiento, sin acceso a agua potable o medidas básicas de higiene. En la Rocinha, la favela más grande del país ubicada en Río de Janeiro, la situación es dramática. Magda Gomes, activista social y habitante de la Rocinha, aseguró a LaVaca.org que, ante la ausencia del Estado, los vecinos se vieron obligados a recurrir a la organización comunitaria, a la asistencia brindada por iglesias evangélicas e incluso a los toques de queda dictados por el narcotráfico.

Video: AlJazeera.

Sin embargo, también existe otra población particularmente vulnerable y desprotegida frente al coronavirus: las comunidades aborígenes de la Amazonia. Según informó AlJazeera, ONGs locales confirmaron que, en el último mes, el número de muertes entre los indígenas de Brasil aumentó de 28 a 200; mientras que grupos de derechos humanos aseguraron que los casos se quintuplicaron en el mismo período.

Tal y como detalló la OMS, las poblaciones aborígenes que habitan en la cuenca del Amazonas suelen vivir en aldeas aisladas, con mínimos accesos a los servicios de salud. Según informó El País, en el mes de abril el Estado brasileño de Amazonas experimentó una aceleración de la curva de contagios, y al día de hoy presenta más de 55.000 casos y 2.400 muertes. A fines de mayo, el alcalde de la ciudad capital de Manaos, Arthur Virgílio Neto, aseguró que teme por un “genocidio” de la población aborigen debido a la indiferencia del gobierno nacional. “Temo un genocidio en nuestra Amazonia porque tenemos un presidente que no se importa por los pueblos indígenas”, afirmó el funcionario.

Como si fuera poco, las comunidades aborígenes se enfrentan a otra amenaza, un poco menos mediática: la intensificación de las actividades ilegales de mineros y extractivistas. En este sentido, el relator especial de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, José Francisco Calí Tzay, advirtió que los estados de emergencia profundizan la marginación de las poblaciones nativas y propician la militarización de sus territorios. “Cada día recibo más informes de todos los rincones del mundo sobre cómo las comunidades indígenas se ven afectadas por la pandemia de covid-19 y me preocupa profundamente ver que no siempre se trata de cuestiones de salud”, aseguró.

Para ampliar: “La doble amenaza para los pueblos de la Amazonia” (Publicado por El País el 22 de abril de 2020).

EL NEGACIONISMO DEL GOBIERNO

Video: BBC Mundo.

La gestión de Bolsonaro frente a la pandemia ha sido ampliamente cuestionada dentro y fuera de Brasil. Ante el surgimiento de los primeros casos en el país, el mandatario comparó al coronavirus con un “simple resfriado” y, desde entonces, mantuvo una actitud alarmante, negando la seriedad de la enfermedad y oponiéndose a las medidas de distanciamiento social recomendadas por la OMS. Incluso, organizó actos multitudinarios en los que se presentó sin ningún tipo de protección y se burló de la “neurosis” de quienes están preocupados por el avance del covid-19. “No hay nada que hacer al respecto. Es locura”, afirmó.

Bajo el argumento del impacto que podrían tener las medidas en la economía del país, Bolsonaro rechazó la imposición de una cuarentena obligatoria a nivel nacional y se opuso a los gobernadores que impusieron medidas de distanciamiento en sus respectivos estados. A fines de abril, cuando la cantidad de contagiados en Brasil despegó, el presidente responsabilizó a los gobernadores: “Las medidas restrictivas fueron obra de gobernadores e intendentes. La prensa tiene que preguntarle al gobernador de San Pablo, Joao Doria, por ejemplo, por qué hay más gente muriendo en su estado”, afirmó.

Según detalló la revista Times, la determinación de Bolsonaro de enfrentarse a los gobernadores influyó en el rechazo de parte de la población al aislamiento. De acuerdo con un informe citado por dicho medio, en algunos estados entre el 45% y el 60% de los habitantes se negó a cumplir las medidas de distanciamiento social. En este sentido, la periodista Ana María Roura destaca: “escuchar al propio presidente del país poner en duda la gravedad del virus dio a la población una sensación de falsa seguridad, según los analistas. Mientras, el virus estaba propagándose a gran velocidad en varias regiones del país”.

Como si fuera poco, en los últimos 60 días Brasil tuvo 3 ministros de Salud. El pasado 16 de abril, Bolsonaro anunció la destitución del entonces ministro Luiz Henrique Mandetta debido a diferencias en el manejo de la pandemia y, un mes después, su sucesor Nelson Teich confirmó su dimisión, sin ofrecer explicaciones públicas de sus motivos. Desde entonces, el Ministerio se encuentra bajo la conducción interina del general Eduardo Pazuello, cuya única experiencia en el área consiste en el cargo de viceministro que ejerció durante un mes, durante la gestión de Teich.

El actual ministro interino de Salud de Brasil, Eduardo Pazuello.
Foto: José Dias/PR.

Con la administración de Pazuello, Bolsonaro logró que se aprobase la aplicación de cloroquina e hidroxicloroquina para pacientes de coronavirus, a lo que se habían opuesto no sólo los anteriores ministros sino también la misma Organización Mundial de la Salud. El 19 de mayo, días después de la asunción de Pazuello, la OMS emitió un comunicado en el que destacó: “hoy en día no hay ninguna prueba que indique que sea recomendable el uso de la hidroxicloroquina o la cloroquina contra el covid-19 como pretende recetar el Gobierno de Brasil”.

En gran parte, los cambios en la cartera de Salud reflejan la crisis interna que atraviesa el gabinete de Bolsonaro, marcada por la renuncia del ministro de Justicia, Sergio Moro, tras acusar al presidente de obstruir investigaciones de corrupción. Como resultado, a fines de mayo la imagen negativa del mandatario llegó al 43%, el punto máximo en sus 18 meses de gobierno. Esto llevó a varios analistas a afirmar que el poder de Bolsonaro pende de un hilo, aunque si se tiene en cuenta que este aún cuenta con el apoyo del 33% de la población, quizás esta idea sea un tanto apresurada.

En definitiva, considerando que el brote de coronavirus más complejo del mundo está en Latinoamérica y que, de confirmarse el estudio de la Universidad de Pelotas, Brasil superaría a Estados Unidos en el número de contagios, es posible afirmar que las decisiones de Bolsonaro podrían afectar a todo el continente. Se trata, entonces, de un tema al que deberán prestarle atención todos los gobiernos de la región, si lo que se quiere es frenar la expansión del coronavirus en el corto plazo.

Para ampliar: “Brazil Is Starting to Lose the Fight Against Coronavirus—and Its President Is Looking the Other Way” (Publicado por Time el 21 de mayo de 2020).

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