Coronavirus: ¿una oportunidad para frenar el calentamiento global?

Si sólo tenés 5 minutos:

  • A pesar de que se espera que en 2020 las emisiones de CO2 disminuyan alrededor de un 8%, su nivel de concentración en la atmósfera igualmente aumentará, aunque a un ritmo menor. En consecuencia, en sí mismos los efectos de la pandemia no serán suficientes para frenar el calentamiento global.
  • Sin embargo, un estudio reciente de la Universidad de Oxford demostró que los paquetes de estímulo con enfoque ecológico podrían tener un resultado positivo tanto en la economía como en el medio ambiente.
  • La investigación asegura que éstos últimos crean más empleos, ofrecen mayores rendimientos a corto plazo y conducen a un mayor ahorro en el largo plazo, en comparación con las políticas de estímulo tradicionales.
  • Se trata de una oportunidad histórica para girar hacia un modelo de desarrollo más justo, inclusivo y sustentable. Para ello, el fortalecimiento del multilateralismo y la cooperación internacional resultan indispensables.

En los últimos meses, hemos visto muchas noticias sobre los efectos de la cuarentena y el aislamiento social en el medio ambiente: aguas cristalinas en los canales de Venecia, animales paseando por las calles vacías o leones descansando en las rutas sudafricanas. Sin embargo, el impacto de la pandemia en la crisis climática aún es incierto, ya que gran parte de éste depende de las decisiones que se tomen en los próximos meses. ¿Será el coronavirus una oportunidad para frenar el calentamiento global? ¿O implicará la confirmación – y el fortalecimiento – de un modelo de desarrollo basado en combustibles fósiles?

CAÍDA EN LAS EMISIONES DE CO2: ¿UN DATO ALENTADOR?

Video: Al Jazeera.

Según detalla un informe de la Agencia Internacional de Energía (IEA), este año se espera que las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2) desciendan aproximadamente un 8%, alcanzando niveles similares a los de diez años atrás. El reporte asegura que se trataría de la mayor reducción de emisiones de la historia, seis veces mayor que la provocada por la crisis financiera de 2008 y dos veces superior a la combinación de las reducciones ocurridas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, para evaluar el verdadero impacto de la pandemia en la crisis climática, es necesario analizar los datos con más detalle. El punto de partida consiste en diferenciar los conceptos de emisiones y concentración de CO2. Mientras que el primero hace referencia a las cantidades de dióxido de carbono que son liberadas a la atmósfera como resultado de la actividad humana (incluyendo el uso de combustibles fósiles y la deforestación), el segundo refiere a los niveles de CO2 que se encuentran acumulados en la atmósfera.

Esta diferenciación de conceptos permite leer los datos brindados por la IEA desde otra perspectiva. En este sentido, un destacado grupo de científicos – miembros del equipo de investigación del servicio meteorológico británico (MET) y del Instituto Oceanográfico de la Universidad de San Diego – afirmaron que, a pesar de que las emisiones de CO2 están disminuyendo, en 2020 su nivel de concentración en la atmósfera igualmente aumentará, aunque a un ritmo menor. En un informe publicado por la organización The Carbon Brief, aseguraron: “sin la cuarentena, en 2020 los niveles totales de CO2 en la atmósfera habrían aumentado un 0,68%, en comparación con el promedio mundial de 2019. Pero con la cuarentena, proyectamos que el incremento será de 0,60%”.

En consecuencia, si bien el aumento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera podría ser menor al esperado, no será suficiente para frenar el calentamiento global. Para ello, según los investigadores, las emisiones de CO2 deberían disminuir en un 50% en el corto plazo y aún más en el largo plazo. Sin embargo, la salida de la crisis del coronavirus podría ser una oportunidad para modificar el panorama.

Para ampliar: What impact will the coronavirus pandemic have on atmospheric CO2? (Publicado por The Carbon Brief, el 7 de mayo de 2020).

LA REACTIVACIÓN ECONÓMICA: UNA OPORTUNIDAD.

El Premio Nobel de economía, Joseph Stiglitz. Foto: Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (UNIDO).

En su mencionado informe, la Agencia Internacional de Energía (IEA) afirma que, luego de la crisis, el rebote en el nivel de emisiones puede ser mayor que la caída, al menos que se destinen inversiones para generar infraestructuras energéticas más limpias y resilientes. En este sentido, la reactivación económica puede ser una oportunidad única. “Debido a que el estado nunca más volverá a desempeñar un papel tan poderoso en nuestra economía y en la economía global, este es el momento para unir los puntos entre responder a la emergencia sanitaria y a la crisis climática”, afirmó John Sauven, director ejecutivo de Greenpeace UK, al periódico The Guardian.

Un estudio de la Universidad de Oxford, realizado por un grupo de investigadores que incluyó al Premio Nobel de economía Joseph Stiglitz y al reconocido experto en cambio climático Nicholas Stern, demostró que los paquetes de estímulo con enfoque ecológico podrían tener un resultado positivo tanto en la economía como en el medio ambiente.

En la investigación, los autores encuestaron a 231 expertos de más de 53 países y catalogaron en 25 grupos a más de 700 políticas económicas diseñadas o implementadas durante y después de la crisis financiera de 2008. Según señala un informe publicado por la Universidad, los encuestados identificaron una salida verde para la crisis del coronavirus, que sería efectiva no sólo en términos medioambientales sino también económicos. En este sentido, el reporte asegura que los proyectos de recuperación ecológicos crean más empleos, ofrecen mayores rendimientos a corto plazo y conducen a un mayor ahorro en el largo plazo, en comparación con los paquetes de estímulo tradicionales.

Los resultados, sin embargo, dependen de las decisiones que se tomen en los próximos seis meses. En esta línea, los investigadores elaboraron una lista de políticas aconsejables para países de altos, medianos y bajos ingresos. Para los primeros, las medidas incluyen modernizar las construcciones y mejorar su eficiencia energética, aumentar el gasto en I+D e invertir tanto en capacitaciones para abordar el desempleo inmediato como también en la generación de empleos estructurales generados por la descarbonización de la economía.

Además, los autores resaltaron la importancia de aumentar la infraestructura para la obtención de energías renovables, cuya construcción es intensiva en mano de obra y genera el doble de puestos de trabajo que las inversiones en combustibles fósiles. Para los países en desarrollo, por su parte, el estudio sugirió la estimulación de una agricultura amigable con el medio ambiente. Asimismo, una de las peores políticas mencionadas en la investigación consiste en el brindar incentivos a compañías aéreas sin exigir a cambio una reducción en sus emisiones.

Para ampliar: Leading economist: Green coronavirus recovery also better for economy(Publicado por Brian O’Callaghan y Prof Cameron Hepburn en The Carbon Brief, el 5 de mayo de 2020).

LA IMPORTANCIA DE LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL

Ceremonia de inauguración de la 25ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CPE25) en Madrid, 2019. Foto: La Moncloa-Gobierno de España.

Los autores del estudio advierten, sin embargo, que las políticas de estímulo deben diseñarse con mucha precisión, atendiendo todos los detalles. De lo contrario, los gobiernos podrían invertir mucho dinero en iniciativas poco efectivas. En este sentido, el trabajo conjunto y la cooperación entre los estados resulta fundamental.

En base a los hallazgos de la investigación realizada por la Universidad de Oxford, la Red de Universidades británicas para la COP26 – la cumbre climática que debía celebrarse en noviembre en la ciudad de Glasgow – propuso la formación de una “Alianza de Recuperación Sostenible” entre los países. En un informe publicado el 4 de mayo, las instituciones que la integran aseguraron: “la naturaleza global de la crisis climática significa que, al igual que en la crisis del Covid-19, una respuesta internacional coordinada es crucial”.

En esta línea, en el viejo continente algunos gobiernos ya manifestaron su intención de hacer realidad el Pacto Verde europeo, que se encontraba en fase de desarrollo cuando se desató la pandemia. A principios de abril, los Ministros de Medio Ambiente y Clima de 13 países de la UE enviaron una carta a la Comisión Europea, defendiendo una salida a la crisis económica compatible con la lucha contra el cambio climático. El pedido fue respaldado por 180 responsables políticos, directivos de multinacionales, sindicatos, ONGs y expertos; que conformaron la Alianza Europea para una Recuperación Verde, impulsada por el eurodiputado francés y presidente del comité de Medio Ambiente del Parlamento Europeo, Pascal Canfin.

Por su parte, la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, también abogó por una recuperación económica coordinada y favorable al medio ambiente. Según detalla Infobae, en el foro virtual del Diálogo del Clima de Petersberg, organizado el pasado 29 de abril, Georgieva insistió en la importancia del multilateralismo y de la adopción de una respuesta conjunta a la crisis actual. “En la misma medida que los países vulnerables necesitan apoyo para luchar contra la pandemia, los países en desarrollo necesitan ayuda para reducir las emisiones de carbono y, lo que es más importante, para adaptarse a las consecuencias del cambio climático”, aseguró.

Los gobiernos de todo el mundo tienen el desafío de concertar medidas globales que contribuyan a la recuperación económica y a la lucha contra el cambio climático. Se trata de una oportunidad histórica para girar hacia un modelo de desarrollo más justo, inclusivo y sustentable. Para eso, las bases ya están sentadas: el acuerdo de París firmado en 2015 comprometió a los países a disminuir progresivamente sus emisiones de gases de efecto invernadero y la crisis de 2008 enseñó al mundo valiosas lecciones respecto a las medidas de reactivación. Sin embargo, no es posible alcanzar las metas siguiendo el camino unilateralista. Si se quiere avanzar en esa dirección, el diálogo multilateral y el fortalecimiento de las instituciones internacionales resultan indispensables.

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